Cuando la maternidad se convierte en pretexto

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Hace unos días, como es mi sana costumbre, discutía con unos amigos acerca de este tema, de cómo en este país ser madre lo es todo y si no lo eres, te ven raro y hasta con lástima. ¿Machismo? Claro que sí. Si eres mujer y no quieres engendrar, ¿como pa’ qué naciste?

Sin embargo, y a pesar de los prejuicios, son cada vez más las mujeres que deciden no tener hijos o bien, postergar la maternidad.

En la actualidad, el promedio global de edad de la mujer que da a luz a su primogénito es de 30.5 años según estadísticas*, cuando en la época de nuestras abuelas y madres a esa edad ya iban en su cuarto o quinto bebé.

Pero, ¿a qué se debe este fenómeno en el que las mujeres parecieran huirle a la maternidad? En mi caso, el tema profesional. Me he dedicado en cuerpo y alma a forjar una carrera y a enfocarme totalmente en vivir de lo que amo hacer todos los días.

Y esta mentalidad la heredamos. Es decir, esas mismas abuelas y madres llenas de hijos, sumidas en las labores de casa sin oportunidad de ganar un sueldo o de cumplir sus sueños, son las que nos abrieron el camino para que nosotras pudiéramos tener una profesión, obtener nuestro propio dinero gracias a nuestros esfuerzos, viajar, conocer, no conformarnos con “el esposo que el cielo nos mandó”, ni con “la vida que nos tocó vivir”. Ellas nos otorgaron el poder de cambiarlo todo.

Lamentablemente somos las mismas mujeres las que nos encargamos de juzgar a otras mujeres. Somos las mismas mujeres las que presionamos a otras mujeres si no han tenido hijos con el argumento vacío de que “se están perdiendo de lo mejor de la vida”, cuando para muchas de ellas, tener un hijo ha sido un verdadero calvario y una tumba de sueños.

No importan tus logros, tu esfuerzo, tus títulos universitarios, que seas una excelente amiga, esposa, tía, hija, sobrina; no importa tu trabajo, que seas una persona filántropa, que ayudes a los demás, que seas una mujer de paz y amor. Nada importa, tu útero no ha sido útil, por lo tanto tú tampoco. Mujer vacía, mujer mala, nunca sabrás lo que es el verdadero amor.

Entonces volteamos a ver a todas esas mujeres repletas de “verdadero amor” y en sus caras lo primero que puedes observar es frustración. ¿Cuántas de ellas tenían sueños más allá de convertirse en madres? Ahora son amas de casa, aburridas, fodongas, tristes, pero llenas de “verdadero amor”… acumulado en sus caderas 💔

Sonrisas fingidas, corazones destrozados, talentos desaprovechados, soledad inminente. El tiempo pasó, los hijos crecieron y ellas en casa, siempre preguntándose si hubieran podido hacer algo más con sus vidas, con sus carreras, con su cuerpo, con su mente.

Estuve investigando y en América, solo el 23% de mujeres profesionistas regresan al trabajo después de convertirse en madres**, y más de la mitad de ellas, no vuelven a ejercer jamás 🙁 Es aquí, cuando la maternidad se convierte en pretexto.

Entiendo que hay miles de factores importantes por los que una mujer pone en pausa sus sueños personales, femeninos o profesionales, como un hijo con una enfermedad grave, un accidente, un marido machista, un cambio de ciudad, de país…

Sin embargo, la mayoría de estas mujeres te pelearán, se ofenderán si las contradices, te dirán que sus hijos y hacerse cargo de la casa es lo mejor que les pudo pasar, que no se arrepienten de sus decisiones y que lo harían otra vez sin dudarlo. Aunque en el fondo de su corazón, una chispita de inquietud siga presente.

Créanme, conozco muchos casos así en los que la maternidad se convierte en el pretexto más recurrente, aún con niños sanos, estudiosos y un buen esposo, ellas simplemente no desean regresar al mundo laboral, ya sea por flojera, miedo o apatía, sus bebés se convierten en sus mejores aliados para no salir de casa (a menos que sea ir al cafecito con las amigas).

No señoras, dejar sus sueños a un lado por tener hijos es LO PEOR que pueden hacerle a su familia porque les están enseñando, mediante un pensamiento mediocre, A RENUNCIAR.

¿Recuerdan la masacre de Montreal? Aquella en la que murieron muchas mujeres por el único hecho de estar en la universidad para convertirse en Ingenieras. Y, ¿qué me dicen de Malala? Era apenas una niña cuando puso su vida en peligro por asistir a la escuela y sobrevivió para que otras niñas ahora puedan estudiar.

¿Ya se olvidaron de nuestras predecesoras? Que tanto padecieron de machismo horrible y tanto lucharon desde su trinchera PARA QUE NOSOTRAS PUDIÉRAMOS SOBRESALIR EN UN MUNDO QUE ERA CONSIDERADO DE HOMBRES TRABAJANDO EN LO QUE AMAMOS.

Somos una vergüenza para esas mujeres valientes y aguerridas. Ellas, que tanto enfrentaron para que nosotras gozáramos de derechos y libertades, se vuelven a caer muertas si se dan cuenta de que hay mujeres de nuestra generación tan conformistas que solo quieren casarse, ser madres y que el marido las mantenga nada más por su linda cara.

¿Y si se muere o se va con otra el marido, qué? ¿Cómo van a pagar la renta, la comida, los uniformes, un médico? ¿Se buscan otro esposo, viven de los ahorros o cómo?

No digo que tener hijos y ser ama de casa sea fácil, creo que he repetido hasta el cansancio que los bebés son la mayor responsabilidad que alguien pueda tener y que, cuando los niños llegan (después de parirlos o ser adoptados), además de ser una de las alegrías más inmensas, requieren el 100% de atención de toda la familia, no solo de los papás.

Lo que sí digo es que no podemos enseñar a nuestros niños a ser mediocres. Si algún día tengo una hija, además tengo la responsabilidad como mujer de mostrarle el camino para que pueda defenderse, cumplir todos sus sueños, alcanzar todas sus metas y sentir lo que es estar orgullosa de tus logros. Y lavando platos esperando al marido presa en casa sin salir al mundo, no lo voy a conseguir.

No, no me pidan que a estas alturas no les insista a esas madres que cumplan sus anhelos profesionales cuando en estos tiempos existen mil y un formas de trabajar desde casa, de luchar por lo que quieren sin desatender a sus pequeños. Simplemente no puedo, porque ellas, inconsciente o hasta conscientemente, le faltan al respeto a esas mujeres que dieron su vida para que nosotras pudiéramos realizar nuestros sueños.

Y sí, hay días en que me quejo de mi vida o del clima, o de los cólicos infernales, o del trabajo que a veces no ha salido como yo he querido, ¡qué se yo! También les falto al respeto al no quererme a mí misma esos días grises. Les falto al respeto cuando siento flojera de leer algo que me pueda enriquecer. Les falto al respeto al no disfrutar mi vida. Y eso que solo tengo hijos perrunos.

En este proyecto tenemos tres de los mejores ejemplos que puedo citar después de mi madre y de mi abuela: Vero, Chio y Less, tres increíbles mamás que no se dan por vencidas ni toman el camino fácil.

Tres fascinantes seres humanos que tienen muy presentes sus sueños y metas, que no abandonan a la primera dificultad y ¿saben por qué lo hacen? Porque ya lo entendieron, saben perfectamente que para sus niños, el mejor ejemplo de superación, fortaleza y bondad, son ellas mismas 🙂

Queridas 2Fashionistas, todas tenemos a alguien que nos inspira, que nos impulsa a ser mejores personas, mejores mujeres. Todas, seamos mamás o no, tenemos a ese ser especial que nos motiva, que saca lo mejor de nosotras siempre. Aferrémonos a ese alguien todos los días.

Si algo nos parece difícil, tomemos esos ejemplos de mujeres que son mamás, amas de casa, esposas y además, estudian y trabajan; esas mujeres que no dejaron de lado su vida, sus metas, sus ambiciones al convertirse en madres.

También tenemos el ejemplo de mujeres que son esposas pero que no son madres y eso no las hizo menos ante nadie, al contrario, han tenido logros profesionales increíbles, dignos de imitar.

Honremos a estas mujeres siendo nosotras el mejor ejemplo para nuestras niñas.



¡No tengas miedo! Si eres mamá y dejaste de trabajar por un tiempo pero quieres o necesitas regresar, existen varios proyectos que pueden apoyarte en el camino:

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¡A ser una mamá exitosa se ha dicho! Mucha suerte y mucho ánimo, recuerda que los límites solo te los pones tú misma 💞

 

Foto: Google Images
* OMS
*** NYTimes